
Hace unos años hubo un hombre llamado don Florencio que vivió en la comunidad de Ccochahuma que desde luego no le faltaba nada tenía la dispensa llena de cosechas sustento diario gracias a su avaricia y falta de solidaridad para con los demás, quien puede tener mas que yo. Cierto día se pusieron de acuerdo con su vecino para ir al valle de Esquilaya Pampayunca a trabajar en la mita cocal, maíz y plátanos, pues se quedaron varios días; en el valle, pero hay que saber que según las costumbres deben de aportar por igual para la cocina todos los que vivían juntos, pero don Florencio para no gastar su proporción todas las mañanas se hacia el dormido cosa que su compañero no podía disponer de las reservas de don Florencio esto lo hacía por no gastar y ahorrarse a si pasaron varios días hasta que escasearon los productos de pan llevar, hasta que programaron un día viernes para retornar a Ayapata Ccochahuma, por la escasez de racionamiento y el trabajo abrumado salieron como a las 12 del medio día como pudieron caminando aceleradamente a cuestas la subida Cc’arourcco y Hatun crucero pero en todo el camino don Florencio como siempre daba muestras de fastidio y aburrimiento con su compañero del camino el motivo era no compartir sus provisiones y fiambre, pues muy triste su compañero don Anastasio que ya conocía tuvo que separarse y adelantarse para poder alcanzar hasta el tambo de Trangapata de los ituateños llegando a las 6:30 de la tarde con las justas y hambriento tubo que pedir comida , pero nuestro amigo don Florencio apenas llegó hasta el tambo vacío de Ichucalle donde pernoctó la noche solito un poco temeroso preocupado arregló sus cosas como siempre no prendió ni fogata por no gastar su fósforo y provisiones , hasta que se había dormido bien pero a eso de las dos de la madrugada intempestivamente se despertó como si algún espíritu le dijera que tiene compañía peligrosa, entonces se dio cuenta que alguien se había metido a su camita precaria y estaba roncando y bien dormido, don Florencio se sintió muy extraño con mucho miedo se arregló como pudo sus cosas sin alertar, ni ruido alguno al extraño acompañante sigilosamente salió del tambo y caminó como pudo cuesta arriba hasta que recorrido un trecho le temblaban las piernas su cabello empezó a encresparse como si fueran clavos, su rostro empezó a arder cuando escuchó desde el tambo gritos de un ser diabólico que se dejaba entender en la soledad de la noche “ Amigo Florencio porque me estas abandonando, estuvimos juntos en la misma cama espérame ” uuuuuuuaaaaaayuuuuuuuu, uuuuhuauuuu , a si varias veces y cada ves se sentía mas cercano , esta ves don Florencio recién se arrepintió y dijo porque he sido tan egoísta obligué alejarse mi amigo mi única compañía pues avanzó como pudo ya no tenia mas aliento jadeante y agotado no podía mas caminar y ya sentía los pasos de aquel ser maligno que se había cruzado en su camino, no pudo avanzar mas hasta que apenas divisó el tambo de Sach’apata donde pernoctaban unos ituateños de paso pues sangrando sin calzado y con ropa puesta se lanzo al tambo y cuando los que estaban descansando se disponían a asistirlo muy asustados pasó por el camino a los que los ituateños dijeron seguramente era un mala hora por aquí siempre están en esta soledad los condenados y cucuchis que buscan hacer daño a personas solitarias que buscan, pues aquel pobre don Florencio cayó al suelo, pues los amigos buenos acudiendo llevaron ese día mismo hasta su casa pero apenas llegando y contó lo sucedido y antes de morir dijo esto me pasa por ser egoísta con mi acompañante lo obligué alejarse por no gastar mis provisiones y me pasa esto y luego expiró. Al escuchar este suceso los que estaban presentes dijeron don Florencio es víctima de su propia avaricia no seamos a si nunca mas. Desde este día ya nadie más en esta comunidad se atrevió seguir el comportamiento del finado don Florencio

