domingo, 2 de diciembre de 2007

CUENTO DEL ATAWI




Que tiempos maravillosos o tiempos raros la época de los antiguo en que hasta los Atawis se trasladaban por si mismos como seres vivientes. En esos existían en la Iglesia un cajón para muertos.
Cuando una persona fallecía ya sean el pueblo de Ayapata o en alguna de las comunidades, los familiares del difunto acudían a la Iglesia a pedir o solicitar el Ataúd en calidad de préstamo, de esta forma daba una ceremonia especial en el velorio al fallecido, en esta cargaban al difunto hasta el cemento, allí lo sacaban del ataúd y luego depositaban el cuerpo en el sepulcro para finalmente echarle con tierra, el ataúd lo devolvían a la Iglesia, este quedaba en espera de ser solicitado otra vez.
Entonces con el tiempo crecía el misterio en torno al Atawi. El ataúd (cajón), donde tantos muertos fueron trasladados de la casa fugaz hacia la casa de la eternidad. El Atawi fue cobrando importancia en el mundo de los misterios. Fue así como los rumores corrían que vieron caminando o trasladándose al Atawi, volteándose otra vez causando un sonido estrepitoso de ultratumba.
El Atawi en una oportunidad se volteo encima de un caminante nocturno que descuidadamente transitaba en la oscuridad, cuando seguía volteándose le dejo libre, al mismo rato no paso nada. Pero el cabo de una o dos semanas el caminante murió. De ahí que los pobladores cuando se encuentran caminando durante la noche se cuidaban de no toparse en el camino con el Atawi o Ataúd.
Estos Atawis, posiblemente existían en todas las iglesias, como en los Distritos de Macusani, Ayapata, todos para el mismo uso o fin.
Según se dice los Atawis, tenían costumbre de visitarse.
Cierta vez, salieron los Atawis, de sus respectivas Iglesias, el de Macusani y de Ayapata enrumbado uno en camino al otro, encontrándose justamente en la apacheta de Quinsa Cruz, Como el encuentro fue de sorpresa ambos se asustaron al estar uno frente al otro al mismo tiempo los dos se agarraron en una batalla campal a muerte, la pelea duro varias horas produciéndose fragurosos ruidos y espectaculares choques. Hasta que finalmente destartalados y cansados ambos regresaron por donde vinieron, se afirma que producto de esa descomunal pelea, el Atawi de Ayapata estaba un poco deteriorado. Hoy en día no sabemos donde estará nuestro pobre Atawi, que estoy seguro hubiese sido una valiosa pieza de museo.

No hay comentarios: